El lunes fuimos a la entrega de premios que os dije en el que mi hija pequeña de 11 años recibió un premio por un cuento que había escrito. Cuando llegamos nos encontramos con unos premios que claramente no eran tan equitativos como parecían; ya sé que direis que es lógico cuando estoy hablando de mi hija y de un segundo premio en lugar del primero y todo lo demás; pero no, me refiero a que cuando se escribe un cuento, éste tiene que tener una moraleja o, en su defecto, algún tipo de mensaje que nos haga recapacitar sobre algún aspecto relacionado con nuestra existencia (básicamente para eso se inventaron y se leen a niños para encauzar su educación). El caso es que de solo dos premios que había el primero se lo dan a un alumno del mismo colegio(acapararon casi todas las categorias), lo lee y se va; sube mi hija y todos los que estábamos allí nos dimos cuenta de que tenía que haber un error ya que el texto era de mucha mayor calidad que el del primer premio. La verdad es que no me dolió, aunque hubo quien protestó. Para mí solo el ver que el esfuerzo de mi hija se recompensaba de alguna forma y la motivación que le quedó de que el año que viene volverá a concursar y que ganará es suficiente. La vida nos enseña de que no todo sale bien siempre aunque pongamos todo nuestro empeño, aunque eso no quita que comencemos otros proyectos con el mismo énfasis. A continuación, como os prometí, os dejo para que valoreis el trabajo de una niña que apunta maneras literarias; yo no puedo considerarme juez por la parte subjetiva de mi papel como padre, espero que comenteis lo que os parece su trabajo. El cuento se llama EL HADA CARIÑOSA.
Érase una vez un hada que era muy cariñosa y daba
Regalos a los niños pequeños que eran pobres y por eso la llamaban el Hada Cariñosa. Y un día se enteró que los animales del zoo les ocurría algo.

El Hada Cariñosa se va al zoo a visitar a todos los animales. Le han contado que hay un problema con las especies que lo habitan.

A los loros no les gustan los colores de sus plumas, al león no le gusta su rugido, al mono no le gusta subirse a los árboles, al tigre no le gusta sus manchas, a los flamencos sus largas patas y a los delfines no les gustan hacer un espectáculo en el agua.

En fin, todos están tristes por algo.

El Hada se pone manos a la obra y consulta a los animales de uno en uno que necesitan para ser felices.
Se dio cuenta que solo querían un poco de cariño y atención.
El hada con su varita mágica hace que todos los deseos de los animales se hagan realidad y por cada beso que le dieran a un animal era una entrada gratis para la noria y todos en el zoo fueron felices.

FIN

A los niños a veces también nos pasa como a los animales del zoo, pero nuestros papas son nuestra Hada Cariñosa y sus brazos son la varita que todo lo cura.

María

Valorad vosotros mismos. Esperaré desde Tauri vuestros comentarios que ella seguro que leera.¿Quien sabe si tardará mucho en aparecer por el mundo de los bloggers? No lo descarto. Saludos a todos…