En casa tenemos una pareja de caniches toy y tuvieron familia a finales de Enero. La cuestión es que vendimos uno a una familia de Vitoria y teniamos todo preparado para mandarlo por mensajería hasta que nos asaltaron las dudas sobre como iría y si le pasaría algo, ya que en casa teniendo en cuenta que son animales los tratamos como si fueran de la familia. Resultado de todo esto: 2 noches trabajando para empalmarlas con un viaje a Vitoria para entregar el cachorro en mano… ¿una locura hacerte en menos de 48 horas 1755 km? En principio sí, pero viendo el resultado final ha sido una experiencia muy gratificante. Os cuento…

  Toda la noche conduciendo nuestro magnífico Renault Clio (modelo anterior redondeado) para llegar a la ciudad verde europea 2012 y entregando el cachorro a una familia que nos encantó y que nos ha dejado tranquilos porque lo cuidarán como a uno más seguro, algo de lo que no nos fiabamos por desconocimiento como es lógico. Hasta aquí todo perfecto pero queriamos ver la ciudad y habiamos quedado en estar un día de descanso allí y pasear por el casco antiguo deleitándonos con las vistas. El deleite no solo nos vino de las vistas sino por el cicerone que me busqué, el cual tengo que admitir que avisé para saludar y él fué el que me propuso dar un paseo juntos ¡Y vaya paseo compadre! jajaja. Este post en principio es un homenaje al mejor guía y persona que hay en Vitoria: Pixelillo

 Me llamó para una horita que decía que tenía libre; si, si nos metimos un palizón de muerte en el que no dejó nada importante por detrás y, lo más importante, nos demostró que conoce la historia de su ciudad como nadie. Como cicerone es un crack. Se presentó sin nada definido, solo nos dijo “demos una vueltecilla para que os entre el hambre” y bien que nos entró. Si alguna vez vais a Vitoria desde luego pedid cita al mejor guía turístico de la zona que es pixelillo. No se si me matará la próxima vez que me vea (que será seguramente en el EBE), pero tengo que deciros que como persona es un tio grande, muy grande. Yo no es que no lo conociera pero estar con él tanto tiempo de charla amena y comida ha hecho que conociera la parte de él más natural y auténtica: he conocido a Alberto Cabello.

  Podría estar mucho tiempo hablando de esas horas compartidas mas no quiero que penseis que todo esto es un tostón y un peloteo de hoygan; para nada. Esto es un post para reconocer que detrás de cada uno de nuestros nicks siempre hay una persona que podrá ser como sea pero es una persona con sus virtudes y sus defectos, que nos puede gustar o la podemos odiar pero nunca debemos de dejar de actuar como personas. Cuando tuiteamos o interactuamos en otras redes muchas veces nos olvidamos que al otro lado hay personas, no avatares a los que se puede tratar como nos venga en gana. Esto es el motivo de este post, reconocer que no somos nicks automatizados, que nuestros nicks son como las marionetas que se mueven porque alguien mueve los hilos de los que penden. No lo olvideis nunca y nunca dejareis de ser personas.

 Aquí viene ahora la prueba -sin photoshop- de la visita junto al monumento al caminante.

PD: Tampoco puedo dejar pasar la oportunidad de hacer un homenaje también a quien ha provocado este fin de semana tan genial y placentero. Siempre recordaremos los dos meses que ha vivido con nosotros. Para tí chiquitín 😀